Consejos que te ayudarán a ser un buen tesista

Hay un dicho popular que reza lo siguiente: “nadie aprende en cabeza ajena”, sin embargo, nosotros creemos que el conocimiento que no se transmite es simplemente un saber vacío. Por eso, en esta oportunidad queremos compartir contigo aquello que hemos aprendido en nuestro camino de investigadores.

Si bien ser un buen tesista implica trabajar duro y, por supuesto, seguir al pie de la letra los temas de metodología que tan fielmente te ofrecemos; también existen una serie de consideraciones que tienen que ver más con la intuición, la perseverancia y el agradecimiento.

Con esto último no nos referimos al agradecimiento que se coloca en las páginas preliminares, sino a un agradecimiento mucho más silencioso y privado: el que se hace por los libros o fuentes de nuestra tesis.

La intuición para el buen tesista está en su capacidad para adelantar afirmaciones, propiciar respuestas y prevenir errores, igualmente en su tratamiento de las fuentes el uso y valor que les confiere. Aunque esto es algo que llega a perfeccionarse con el tiempo, el buen tesista sabe que la información valiosa puede encontrarse en cualquier lugar y una idea reveladora puede provenir de cualquier persona o surgir en lugares insospechados.

Con el tiempo nos podemos especializar en un área y ser más selectivos con nuestro trabajo, pero es importante reconocer que el valor también puede encontrarse donde menos se esperaba, si tenemos la humildad para reconocerlo.

Entonces, si quieres ser un buen tesista debes ser intuitivo para identificar las ideas que no dependen del espacio, sino de tu percepción de ellas. Persevera en tu búsqueda, no deseches ninguna fuente sin antes estudiarla, no hagas catalogaciones ni descalificaciones de aquello que no conoces. Haz uso de tu juicio, pero luego de aprender y saber a ciencia cierta lo que quieres opinar.

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Cómo reconocer el valor

Para reconocerlo se debe dejar de lado el orgullo y las falsas creencias. Hasta la fuente más recóndita, el autor más desconocido o el libro más empolvado pueden tener algún valor. Quizás no lo tengan para ti, no obstante, para otros si y por eso las fuentes deben ser tratadas con respeto.

Un libro muy gordo no tiene porque ser mejor para tu tesis que otro con menos páginas. Tampoco un autor célebre necesariamente te resultará más útil que alguien que recién haya publicado su primera obra.

Otra equivocación muy frecuente entre los tesistas es desechar las fuentes sin siquiera pasar primero por la introducción o eliminarlos sin hojear el índice. Asimismo, se dan los casos en que siguen a ciegas los comentarios de otros sobre fuentes de información sin preocuparse por crear un juicio propio. Las recomendaciones son útiles, siempre y cuando, hagamos una evaluación nosotros mismos.

Peor son los casos de quienes visitan páginas webs de resúmenes o tareas prefabricadas, porque aspiran a conseguir un “pase libre” en el trabajo de la tesis. En estas situaciones el estudiante debe sincerarse y aclarar sus pretensiones académicas, puede ser que estudiar no sea lo suyo.

Ser un excelente estudiante no solo es obtener altas calificaciones, esto es simplemente el resultado del ejercicio del pensamiento crítico y el juicio reflexivo. Piensa que, al final, es lo que se espera de ti en la tesis. No es posible apresurarse sin equivocarse, la premura solo te precipitará al error. Si quieres tener éxito evalúa todo de forma concienzuda, este paso final es la prueba decisiva de tu formación universitaria.

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