¿Cómo ser un buen observador?

Ser un buen observador significa ser capaz de percibir a detalle. No se trata de gozar de una buena vista, más bien se hace referencia a la capacidad de ver más allá de lo evidente, de indagar y descubrir la verdadera naturaleza de lo que acontece en un contexto determinado. Precisamente de eso se trata toda investigación: revelar el significado de alguna cosa. La observación es una parte fundamental de cualquier estudio, pues antes de comenzar a trabajar el investigador se pregunta el qué o el por qué de las cosas que observa.

Cuando nos proponemos estudiar un acontecimiento, medirlo, analizarlo es indispensable observar y diagnosticar lo que está ocurriendo. Pero para ser un buen observador es necesario tener presente ciertos criterios. El primer de ellos, es el enfoque de nuestro trabajo y el papel que asumiremos frente al problema de investigación y su contexto.

Cuando nos referimos al enfoque aludimos a las perspectivas de estudio, cuantitativas o cualitativas. Para los enfoques cuantitativos se utiliza la observación no participante y para los enfoques cualitativos la observación participante

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Cómo ser un buen observador no participante

En la observación no participante el investigador no interviene en el campo para la toma de los datos. Está siempre en una posición externa al contexto del problema de investigación. Para practicar este método debes limitarte solamente a registrar con rigurosidad la información, no puedes emitir juicios de valor ni interactuar con el ambiente y sus integrantes. Debes procurar la objetividad en todo momento, tu intención será restringirte a recopilar los datos necesarios para estudiar de forma numérica tu tema de tesis.

Con la observación no participante sobre campos donde participan personas es necesario recordar, en todo momento, que el rol del observador no es manifestar sus opiniones, sino recolectar y luego cuantificar las opiniones de los participantes de la población o muestra. La observación no participante es muy útil para analizar comportamientos y vida cotidiana, también para medir la periodicidad de un acontecimiento específico.

 

Como ser un buen observador participante

Por otro lado, la observación participante requiere que el investigador realmente participe de los acontecimientos del campo de estudio que busca investigar. Existen detractores de este método de observación al que califican de poco veraz, pero lo cierto es que se ha extendido y aprobado su uso como método útil para los estudios de investigación interpretativos.

Gracias a la antropología y la sociología muchas otras áreas del conocimiento han podido enriquecer sus estudios con la observación participante. Para ser un buen observador participante debes familiarizarte con el ambiente de estudio y los colaboradores, conocer profundamente sus puntos de vistas y motivaciones, comprender las interacciones y valores culturales. Eso solo lo conseguirás si estableces confianza con los sujetos de tu estudio.

Es un proceso que requiere de habilidades, paciencia y de varias sesiones para observar a cabalidad y recolectar la cantidad de información que el tema precisa. Además, dentro de la observación participante existen dos modalidades que primero debes definir: observación pasiva o activa

Si decides por una observación pasiva no harás contacto con los sujetos, más allá de lo necesario y tampoco tomarás parte en las actividades del ambiente. Por el contrario, el observador activo se sumerge en el ambiente y se involucra en todos los procesos. De las dos modalidades, dentro del enfoque cualitativo y la observación participante, la segunda es la preferida porque se considera que sólo con esa actitud se consigue la profundidad que el estudio en sí propone. Sin embargo, es importante emplear cierto grado de moderación para no subjetivar demasiado la interpretación de la investigación

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