Cómo buscar info para la tesis en bibliotecas

No queremos exagerar, pero en ocasiones los estudiantes olvidan que cuentan con bibliotecas en sus casas de estudio que pueden tener los libros que necesitan consultar para sus tesis. Con el avance avasallante de la Internet, una estantería llena de libros puede parecer cosa del pasado. Sin embargo, las bibliotecas siguen estando allí para ayudarnos y resguardar un saber patrimonial y cultural que no debe pasar desapercibido.

Valdría la pena preguntarnos cuántas veces buscamos un material en digital antes de una copia en físico. Eso podría decirnos mucho de nuestros hábitos de lectura. No obstante, debemos tener presente que no todos los libros, revistas, documentos… están digitalizados.

Depende el conocimiento o el aprecio que se tenga de una obra. Si bien es posible encontrar obras con más de dos milenios de antigüedad, no sucede lo mismo con una que haya sido editada hace apenas cinco años, sin mencionar las más actuales.

Por supuesto, lo actualizada que esté o no la biblioteca va a ser determinante, pero lo importante del asunto es no descartarla como una excelente opción para encontrar las fuentes de información para nuestra tesis.

buscar fuentes en biblioteca

 

 

¿Por dónde comenzar?

 

Puede ser que tengas un tema para tu tesis, pero todavía no cuentas con una bibliografía para avanzar en el proceso de tu investigación. Podemos entrar en una biblioteca con una idea y salir con un tema de trabajo concreto y material de apoyo.

Las bibliotecas grandes, por lo general, están organizadas por áreas de conocimiento. Al entrar encontraremos una sala de ciencias naturales, una de ciencias sociales, medicina, humanidades y, así sucesivamente.

Seguidamente, tenemos que valorar el catálogo de la biblioteca. Este seguramente se distribuirá de tal manera que facilite la búsqueda de los usuarios. Lo más recomendable es empezar la revisión por materias, pues por autor se hace cuando se conoce exactamente lo que se va a buscar. Aunque, pudiera darse el caso que el estudiante conoce al escritor más no el nombre de su obra y viceversa.

Cuando hacemos la búsqueda por materias debemos utilizar las palabras claves que encierren la idea o tema de investigación. Por ejemplo, si nuestra intención es estudiar “el proceso de creación y composición de libros en la Edad Media”, colocar en el buscador del catálogo una frase como esa, quizás no nos arroje ningún resultado. Por tanto, debemos tratar con palabras claves como: “libros en la Edad Media”, “mercado del libro medieval”, historia del libro” o “historia de la edición”. Ahora, si el estudiante tiene un conocimiento previo, aunque sea somero, puede emplear términos más específicos: “libros iluminados” o “miniaturas medievales”.

En principio, ese mecanismo nos puede bastar para dar con lo que requerimos. No obstante, algunas bibliotecas tienen catálogos más complejos, de varias subdivisiones por autores y materias. Las revistas y otras publicaciones periódicas podrían estar en un catálogo aparte, en salas o edificio separados. De tal manera que, antes de buscar, es importante enterarnos del funcionamiento de la biblioteca.

 

Los repertorios bibliográficos

 

Algunas bibliotecas cuentan con manuales o revistas que contienen la información más reciente de las adquisiciones o publicaciones más relevantes por materias. Estos materiales sirven para estar atentos a las novedades. También, podemos armar nuestra primera bibliografía a partir de estos repertorios.

En la primera búsqueda exploratoria en la biblioteca no leerás todos los materiales que consigas de una vez. Debes concentrar tus esfuerzos en armar un primer borrador de referencias. Revisa el índice de los libros o revistas que consideres que puedes utilizar y revisa sus propias bibliografías. Así, podrás notar cuales fuentes son comunes a todos los resultados y, de esa manera, dar con textos de consulta obligatoria, clásicos en la materia y el tema a desarrollar.

Copia todas las listas de referencias. Además, puedes elaborar fichas bibliográficas para tener a la mano los datos de los materiales cuando necesites consultarlos.

Si lo tuyo no son las fichas, siempre puedes fotocopiar las bibliografías y archivar esos materiales para llevar un registro apropiado.

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