Normas APA: 3 principios para reducir las discriminaciones en el lenguaje

En los trabajos de corte científico es muy importante evitar el uso de lenguaje discriminatorio para presentar a las personas que son sujetos de estudio en nuestro trabajo. El tono irrespetuoso restará calidad o validez a nuestras ideas y, nuestro estudio, será catalogado como irrelevante y poco serio. Nuestros juicios sobre la personalidad, el carácter o la cultura de los sujetos no tienen cabida dentro del proceder científico.

La Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) considera inaceptable el uso de lenguaje discriminatorio en cualquier escrito académico, por lo que están terminantemente prohibidos comentarios denigrantes en contra del género, orientación sexual, creencias religiosas, raza, etnia, edad o discapacidad de las personas.

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Ahora bien, te describimos a continuación los Principio generales para reducir la discriminación de las Normas APA:

 

Principio 1. Describir con el nivel de especificidad apropiado

Cuanto más específico se sea al momento de escribir mayor será la calidad de la información, porque se evitan imprecisiones o vaguedades que pueden generar confusiones o malos entendidos. Cuando en una investigación se trabaja con un grupo de personas es importante medir el alcance de las palabras para no herir sensibilidades. Se debe elegir un vocabulario claro y libre de tendencias o juicios. Por ejemplo:

 

  • La palabra “hombres” debe evitarse para señalar al conjunto de la humanidad, es preferible utilizar “hombres y mujeres” o “seres humanos”. Es fácil pasar por alto detalles tan simples, pero cuando utilizamos la palabra “hombres”, para un grupo que incluye al sexo femenino olvidamos, que de manera implícita, estamos indicando que lo masculino es la medida de lo humano.
  • Se debe mantener la distinción entre el sexo (condición biológica), el género (rol en la sociedad) y la orientación sexual.
  • En español existe la distinción entre masculino y femenino en sustantivos, adjetivos, pronombres y demostrativos. Las Normas APA recomiendan mantener la distinción cuando así se requiera y utilizar el plural masculino para designar a un grupo cuando no se preste a ambigüedades. Por ejemplo: “La proporción de voluntarios y voluntarias fue equivalente”, “Los participantes terminaron la prueba”·
  • Los términos clínicos se deben utilizar con precisión, tal cual han sido diagnosticados, libres de catalogaciones a priori o sin fundamentos. Por ejemplo: “Personas con trastornos de la personalidad limítrofe” y no simplemente “limítrofe” o “niños con riesgo de deserción escolar temprana” por “niños en riesgo”.
  • Precisar las edades de los involucrados en la investigación. Por ejemplo: entre “entre 60 y 80 años” es más adecuado que “mayores de 60 años”.
  • Para mantener un lenguaje libre de discriminaciones es importante entender que las diferencias se deben marcar exclusivamente cuando sea pertinente. No es respetuoso indicar el estado civil, orientación sexual, raza, etnia o discapacidad de las personas sin justificación.

 

Principio 2. Sensibilidad a las etiquetas

Al trabajar con un grupo de personas es muy importante designarlas de la forma como ellos quieran. En algunos casos, lo individuos prefieren ser nombradas de una forma específica y el investigador está en el deber de respetar esas preferencias. Por ejemplo:

 

  • Gay: generalmente esta palabra es utilizada para designar tanto a hombres como mujeres homosexuales, sin embargo algunos grupos prefieren “varones gais y lesbianas”. El tema de la orientación sexual es complejo y debe tratarse como mucho tacto para respetar la diversidad de los individuos. No es conveniente unificar catalogaciones cuando existen términos específicos para la orientación sexual.
  • Ancianos: “adultos mayores”, “gente anciana”, “personas de la tercera edad” son algunas variantes que podrían ser más adecuadas dependiendo de las preferencias de los sujetos.
  • Hombre y esposa: la frase hace un mal uso de los géneros, de los cuales se puede inducir que la mujer solo se define en oposición con el hombre. Es preferible el uso de frases equivalentes: “marido y esposa”, “hombre y mujer”.
  • Para designar a las personas de acuerdo a su identidad étnica y racial se deben utilizar los términos aceptados. Por ejemplo: “personas de raza negra”, “africano-americano”, “nativo americano”, “nativo norteamericano” o en el caso de Latinoamérica “indígenas”. Es importante conocer las preferencias de las personas involucradas y las designaciones aceptadas a nivel regional. Bajo ningún motivo se deben utilizar frases que den una visión reduccionista de la cultura y sirvan para crear o mantener estereotipos: “raza blanca y raza negra”. Tampoco es recomendable el uso de “minoría” para marcar la diferencia entre un grupo u otro.
  • Cuando se necesite nombrar a los participantes de un estudio, debe cuidarse que la numeración no refleje a grupos sociales dominantes al principio. Lo mismo para tablas y gráficos.
  • En el caso de individuos con condiciones médicas específicas nunca los muestre como incapacitados, no empleé metáforas, utilicé los términos adecuados y aceptados por la comunidad médica. Por ejemplo: “personas que viven con…” o “personas que tienen…”. Eliminé por completo las palabras retrasado, mongólico, etc. Tampoco trate de utilizar eufemismos compasivos u ofensivos como: “persona especial”, “persona minusválida” o “con capacidades diferentes”.
  • Evitar cualquier tipo de abstracciones que den una idea de concepto ideal, grupo social ideal o forma ideal en detrimento de la diversidad.

 

Principio 3. Reconocer la participación

La redacción debe dar cuenta de la participación de todas las personas involucradas en el estudio. Se deben reconocer las acciones que llevaron a cabo y para eso es la voz activa. Las palabras “sujetos” y “participantes” son de uso común y se pueden alternan con la designación general de los individuos, “estudiantes escolares”, “niños”, “hombres y mujeres”, “encuestados”. La intención es evitar plagar el texto con repeticiones.

Evitar el uso de la palabra “incapaz” porque puede indicar una deficiencia personal, lo adecuado es el uso negativo del verbo. Por ejemplo: “20 de los participantes fueron incapaces de terminar el examen”, lo ideal es “20 de los participantes no terminaron el examen”.

 

Un buen investigador debe dejar de lado prejuicios y estereotipos al momento de trabajar con seres humanos, sobre todo en el los casos en los que deba hacerlo con personas con culturas diferentes. Debe respetar y valorar las diferencias.

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